Mision Cultura

“El saber es nuestra nuestra toma de la Bastilla”

 

Prensa Épale CCS (13.12.18).- ¿Usted sabe dónde nació nuestro Maestro don Andrés Bello? Bueno, Andrés Bello nació en Caracas, un 29 de noviembre de 1781. Ajá, pero ¿específicamente en dónde? Bueno, por allá por el Ministerio de Educación, subiendo hacia la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes. Un poquito más arriba de esa subida está la casita humilde donde vio los ojos por primera vez nuestro amadísimo docente, filólogo y el máximo representante, el chivo que más pin que pao de las letras en el planeta. Si sube un poquito más, y no le duelen las paticas, verá, justo diagonal a la Plaza del BCV y frente a esa hermosa iglesia, la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello.

 

Desde 2017 esta casa de saberes en el arte de la palabra gestó la revolucionaria idea, junto a Misión Cultura Corazón Adentro, de formar a facilitadores comunales de las comunidades populares y más humildes (valga la redundancia, si es que en este contexto redunda), de crear un espacio nacional para recolectar los poderes creadores del pueblo en materia de poesía, crónica, ensayo, literatura y formación de lectura. Para conocer más de esta maravillosa iniciativa conversamos con William Osuna (presidente de la Casa de Bello), Benito Miees (coordinador nacional de formación de esta misma casa) y los principales protagonistas de este proyecto en fase piloto: las y los estudiantes de la 1era cohorte de la Escuela Comunal de Formación y Creación Literaria Víctor Valera Mora. El nombre de esta belleza de escuela no podía ser más apropiado: honra y reivindica al poeta más revolucionario de Venezuela y del mundo. El Chino o “Indio Timotocuica”, como él solía decir cuando el Callejón de la Puñalada solía ser conocido como Callejón la Asunción.

 

—¿QUÉ MOTIVA LA CREACIÓN DE LA ESCUELA COMUNAL DE CREACIÓN Y FORMACIÓN LITERARIA VÍCTOR VALERA MORA?

—En materia de formación, por allá, por 1998, cuando llegó a la presidencia Hugo Rafael Chávez Frías, el Estado se había convertido en un mamotreto elefantiásico y sostenido. Es cuando Chávez empieza a dar sus primeros pasos rumbo al socialismo bolivariano. Es cuando, entonces, crea las misiones. Sobre la base de esta idea volvemos a poner sobre el tapete el principio de que el saber es nuestra toma de La Bastilla. Regularmente, las escuelas se forman al margen del Estado. Si nos referimos al caso específico de la creación en el contexto de la palabra, las escuelas de letras exigen un grado académico en el mundo. Esto deja, entonces, por fuera al resto de las personas que no tienen siquiera nociones de lectura y escritura (las personas que, despectivamente, son definidas como “analfabetas”). Así que iniciamos este proyecto desde 2017, y presentamos siete módulos. Nosotros queremos incorporar a este proyecto a docentes como Edmundo Aray, Juan Calzadilla, Alberto Rodríguez Carucci y Gustavo Pereira, entre muchas y muchos otros, para desarrollar este magisterio en cada módulo. Estamos trabajando con los que habitan en los mal llamados “barrios”: las comunidades populares. Estamos avanzando hacia el saber de la literatura y la creación más allá de las universidades. Ya ha habido experiencias de este tipo en Cuba y Francia, donde existen las universidades populares. Vale mencionar la Universidad Popular de las Comunidades, aquí en Caracas. También, el caso de Joseph Pulitzer III, ensoñador y visionario que dio su vida porque se creara la primera escuela de periodismo del mundo —propuesta que fue inmediatamente rechazada por la Columbia University Graduate School of Journalism. Inicialmente rechazó el dinero, por la polémica figura de Pulitzer. Su sueño se vio concretado después de su muerte, cuando la escuela de periodismo se condolió y ahora hay periodistas hasta dentro de las latas de atún—. Otros países se han venido dando cuenta que la función medular de la educación es el ser humano. Por fin se está tomando conciencia sobre algo que ya venían diciendo maestros como Simón Rodríguez, don Andrés Bello y Víctor Valera Mora, por solo citar estos tres ejemplos iniciales en Venezuela.

 

—SOBRE LA BASE DE TU EXPERIENCIA, ¿CÓMO VIVISTE EL ABORDAJE A LA PALABRA ENTRE LOS AÑOS 70 Y 90?

—Soy uno de esos casos que se emparentan con las y los estudiantes de nuestra escuela, ya que me formé solo como lector. Soy un autodidacta. No asistí a la universidad. Mi diploma me lo gané en la calle: en los remates de libros, con amigas y amigos sabios de probidad intelectual y moral. Ellos me han enseñado, desde el silencio disciplinado, lo que es la conciencia y la ética. Algunos de estos maestros de la amistad y la palabra han sido Orlando Araujo, Benito Mieses, Denzil Romero, Alberto Rodríguez Carucci, Edmundo Aray y mis contemporáneos cercanos, que tanto abundan en tantos sitios y calles. Fue ahí donde avancé en mis necesidades intelectuales y espirituales. Dentro de 20 años podría decirte que soy la conclusión de un efecto de multitudes que me han rodeado.

 

—¿CON QUÉ ESCOLLOS SE HAN TOPADO PARA PODER HACER REALIDAD ESTE SUEÑO?

—Desentrañar el aspecto burocrático que conforman ciertos procesos que no permiten la celeridad buscada cuando, en teoría y bajo una febril emoción de poeta, buscamos crear la escuela. Hay otros rizomas humanos cotidianos. Los asistentes a nuestros eventos, clases o encuentros con el saber nos han demostrado que esta necesidad que detectamos era recíproca. Es indispensable agudizar el oído y la vista para ver y escuchar las voces del pueblo, como decía Atahualpa Yupanki. Estamos dando el máximo de nuestros concursos, y no descansaremos hasta que ver de manera concreta y tangible que nuestros pilares emergentes broten de esta primera semillita, que nacerá a partir de esta experiencia educacional.

 

 

—¿QUÉ MENSAJE DESEAS DARLE AL PUEBLO DE VENEZUELA Y EL MUNDO?

—El mensaje que me asiste en este momento no tiene la grandilocuencia que esperaba. Parte de la sencillez de conminar a aquellas y aquellos quienes deseen compartir la experiencia de la literatura en sus diversas acepciones. ¡Los esperamos en esta esquina, en la Fundación Casa de las Letras Andrés Bello! Lugar de nacimiento de nuestro prócer de las letras.

Al terminar este encuentro de amor con los poderes creadores del pueblo, sobre la base de la congruencia desde las bases, Osuna reflexionó sobre la urgencia de que se redoblen los esfuerzos para seguir formando al pueblo. Rememoró los 90 años de las masacres bananeras y trajo a colación el peligrosísimo efecto actual de los fake news o la falsimedia.

Sería maravilloso poder seguir contando lo que el resto de nuestros entrevistados nos respondieron en la entrevista más bella hasta ahora dada a nuestro equipo; pero como todo lo bueno y, especialmente, maravilloso debe difundirse, desde esta otra esquina les aseguramos que esta historia continuará…

Agradecimientos infinitos a Benito Mieses, William Osuna y las y los bellísimos estudiantes por este encuentro tan inspirador.

 

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN ⁄ FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO  

ÉPALE 307 

 

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